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Nuevas perspectivas en la cría de ganado lechero: los datos de CattleEye respaldan los enfoques genéticos para tratar la cojera

Los resultados confirman que la cojera no es solo un problema de gestión, sino que también es hereditaria en un grado significativo, lo que indica que unas estrategias de cría específicas podrían reducirla con el tiempo.

Un proyecto de investigación conjunto del Consejo para la Cría de Ganado Lechero (CDCB), con sede en Estados Unidos, y la Universidad de Minnesota (UMN) presentó nuevos hallazgos sobre las bases genéticas de la cojera en las vacas lecheras en la World Dairy Expo 2025, celebrada en Wisconsin.

Estos nuevos conocimientos han sido posibles gracias al uso de conjuntos de datos amplios y coherentes recopilados a través del sistema de vídeo CattleEye, basado en inteligencia artificial, que GEA distribuye a nivel mundial. Por primera vez, los investigadores tienen acceso a millones de evaluaciones objetivas de la movilidad diaria, un volumen de datos y una precisión que los sistemas tradicionales de puntuación manual nunca podrían ofrecer de forma rentable.

“We’re looking at breeding cows that simply don’t get lame as often. This isn’t about treating lameness better or catching it earlier. It’s about creating herds where the problem largely doesn’t occur. That’s transformational – for both animal welfare and farm economics.”

Terry Canning, Senior Director at GEA and founder of CattleEye

Los resultados presentados en la World Dairy Expo ponen de relieve dos posibles nuevos rasgos genéticos que se encuentran actualmente en fase de desarrollo:

  • Salud de las pezuñas: Basado en datos sobre lesiones recopilados por podólogos profesionales.

  • Movilidad: Un nuevo rasgo derivado de puntuaciones de movilidad generadas por IA y recopiladas a través de la plataforma de análisis de vídeo de CattleEye.

Aunque la heredabilidad de los trastornos de los cascos se conoce desde hace años, este estudio es el primero en combinar datos diarios y objetivos sobre la movilidad a esta escala con información genómica.

Esto abre la posibilidad de cuantificar la heredabilidad de la movilidad en sí misma —una medida directa de la fluidez con la que camina un animal—. Los análisis preliminares del CDCB apuntan a una heredabilidad de entre el 10 y el 30 por ciento, lo que sienta una base sólida para criar rebaños más resistentes a lo largo del tiempo.

Desde la detección precoz hasta un rebaño sano a largo plazo

La solución GEA CattleEye proporciona datos diarios y objetivos sobre la movilidad que no solo permiten la detección precoz, sino que también pueden servir de base para la selección genética en un futuro próximo.

«Esta investigación colaborativa es un ejemplo paradigmático de cómo combinar la información ya existente —los registros de los podólogos— con nuevos conocimientos y datos de cámaras para abordar problemas de gran repercusión en las explotaciones lecheras», afirma Javier Buchard, director de innovación del CDCB.

«Las soluciones genéticas son una herramienta eficaz para impulsar mejoras acumulativas y permanentes en la salud del rebaño, más allá de los factores ambientales».

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En un plazo de tres a cinco años, los ganaderos podrían seleccionar animales reproductores con un riesgo de cojera considerablemente menor. Sus crías podrían gozar de mejor salud, producir más leche, quedarse preñadas más rápidamente y permanecer más tiempo en el rebaño.

Al integrar los datos de CattleEye en los programas nacionales de cría, el proyecto está creando el primer circuito cerrado de datos entre las explotaciones ganaderas, la comunidad científica y las organizaciones de cría.

Para los productores lácteos, esto significa:

  • Detección precoz de la cojera mediante la monitorización automatizada de la IA.

  • Selección genética de vacas con mayor resistencia a la cojera.

  • Rebaños más sanos y longevos que producen más leche y requieren menos intervenciones.

«Para nuestros clientes, esto significa que no solo se puede controlar mejor la cojera, sino que también podemos contribuir genéticamente a reducirla con el tiempo», afirma Jacobi. «El proyecto pone de manifiesto el potencial adicional que surge cuando se combinan la inteligencia artificial, el big data y la genética».

El proyecto CDCB-UMN se puso en marcha en julio de 2021 y está financiado en parte por la Fundación para la Investigación en Alimentación y Agricultura (FFAR). La tecnología CattleEye se está implantando actualmente en más de 200 000 vacas. Los datos contribuirán al desarrollo de índices genéticos nacionales para la salud y la movilidad de las pezuñas, lo que proporcionará a los productores lácteos de todo el mundo una herramienta para criar rebaños más eficientes, resistentes y respetuosos con el bienestar animal.

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